¿Dónde se tiran las tarjetas de crédito?

El denominado dinero de plástico está sustituyendo paulatinamente a las monedas y a los billetes. El pago en efectivo se diluye en beneficio de las tarjetas de crédito debido a las facilidades que comporta el uso de estas herramientas. Seguramente, tú seas uno de los muchos que utiliza más de una a diario. En ese caso, manejarlas no te supondrá inconveniente alguno. Sí, al Medio Ambiente. ¿Sabrías cómo desecharlas para no dañar el planeta? Mientras esperas a la instauración universal de modelos biodegradables o fabricados con carbono, aprende a reciclar tarjetas de crédito de la manera más adecuada para que estos residuos electrónicos tengan una segunda vida.

¿Qué componentes tiene una tarjeta de crédito y por qué reciclarlos?

Las pequeñas tiras magnéticas que contemplas en el reverso de estos elementos suelen estar fabricadas con cloruro de polivinilo. Se denomina comúnmente como PVC, y es un polímero obtenido del petróleo presente en las tuberías del agua o en numerosos envases. Lleva cloro en su composición, circunstancia que lo convierte en un veneno medioambiental. De hecho, si quemas la tarjeta o la tiras a la basura sin más, darás alas a sustancias organocloradas, extremadamente tóxicas para la atmósfera.

Materiales también perjudiciales para el ser humano

¿Sabías que para su elaboración se emplean metales como el cadmio? Reciclándolo, una tarea que puedes aplicar a cualquier metal pesado, contribuyes a no empeorar el entorno. No en vano, la regeneración de chatarra reduce considerablemente la contaminación en el agua y en el aire. Por no hablar de los recursos que se ahorran en la extracción del material, uno de los procesos más agresivos para el entorno. Por cierto, el cadmio es perjudicial para la salud humana, ya que está considerado como carcinógeno.

El papel de la tinta en las tarjetas de crédito

Otra de las características destacables de las tarjetas de crédito es su colorido. Esa vistosidad se consigue gracias a la inclusión de tintas nocivas para el planeta. Es cierto que la serigrafía ha evolucionado, aumentando su grado de compromiso con el medio ambiente. Ahora bien, para la impresión de esos llamativos tonos siguen empleándose fijadores de los pigmentos de color que resultan dañinos. Debes añadir sustancias como ftalato y formaldehidos, que, de no reutilizarse adecuadamente, terminarán contaminando la tierra y el agua.

¿Qué pasa con las tarjetas inteligentes?

Este tipo de tarjetas incluyen el chip EMV, ese diminuto lector dorado que no es, ni más ni menos, que un sistema operativo en miniatura. El miniordenador se sitúa entre las capas de PVC y contiene tecnología de identificación de radiofrecuencia. Estos avances facilitan la comunicación entre la tarjeta y el terminal cada vez que realizas un pago en un establecimiento, aumentando así la seguridad en la transacción.

Pues bien, para su fabricación se emplea silicio, elemento químico que está presente en algunos vidrios. Seguramente, a estas alturas ya conocerás la importancia de reciclar las botellas de cristal, pero te refrescamos la memoria; por cada tonelada reutilizada ahorramos en torno a 1.200 kilos de materia prima y hasta 130 kilos de combustible. Sin duda, transformar o aprovechar estos materiales contribuye a la consecución del objetivo soñado por las sociedades que apuestan por la sostenibilidad. Efectivamente, la reutilización de estos componentes allana el camino hacia la tasa de residuos cero.

¿Cómo reciclar las tarjetas de crédito?

Quizá ya eras consciente de la relevancia de convertir estos desechos en nuevos productos para no perjudicar nuestro futuro y el del ecosistema. Ahora bien, tal vez no lo estabas haciendo de la manera adecuada. A menudo, numerosas personas concienciadas con la salud del planeta acuden a los contenedores de sus barrios para ejercer el reciclaje. Una tendencia común es tirar las tarjetas de crédito caducadas al contenedor amarillo. Si te encuentras entre esta mayoría, debes saber que estás entorpeciendo esa tarea por la que luchas. 

Entonces, ¿en qué contenedor va tu tarjeta del banco?

Ninguno de los recipientes destinados a tal fin están indicados para estos elementos que desde hace un año se consideran residuos electrónicos (RAEE), es decir, aparatos que empleamos a diario y que se vuelven inservibles al dejar de funcionar. En todo caso, tendrías que echar la considerada basura electrónica al gris, es decir, al denominado contenedor resto, con lo que no estarías contribuyendo a la causa sostenible. Una opción mucho más lúcida y comprometida con el bienestar de la naturaleza es alargar su vida útil. Es decir, darle un segundo uso a la tarjeta en cuestión. Por ejemplo, empleándola como marcador de libros o para decorar muebles antiguos. De esta forma, las sustancias dañinas del PVC no perjudicarán el ambiente.

Puntos donde entregar estos RAEE

Pero la alternativa con más sentido consiste es contribuir a la economía circular. Puedes formar parte de la cadena verde depositando las tarjetas en los puntos limpios municipales habilitados para los residuos electrónicos. También es posible llevarlas a tiendas de electrodomésticos que colaboran con la Fundación Ecolec, o acercarte a las#GreenShop que participan en el programa de gestión ambiental responsable. En el buscador de Ecolec encuentras hasta 800 lugares repartidos por toda España donde prolongar la vida útil de cualquier residuo electrónico. También puedes acudir a tu entidad bancaria y consultar sobre sus políticas mediambientales en materia de reciclaje de sus tarjetas.

Así es el proceso de reciclado

Los residuos desechados, entre ellos las tarjetas de crédito, se clasifican y se seleccionan en función del grado de peligrosidad para optimizar su reciclaje. Posteriormente, se trasladan a almacenes temporales antes de su desplazamiento a las plantas de reciclado propiamente dichas. Allí se desmontan las tarjetas para separar los componentes y se aíslan para tratar de manera personalizada los materiales dañinos. En esta fase, los profesionales aplican las técnicas precisas para que resulte posible su reutilización sin perjudicar la flora y la fauna.

Una vez que se obtienen las materias primas, se podrán elaborar nuevas tarjetas u otros dispositivos con esos materiales. El proceso de reciclaje finaliza, por tanto, con la introducción de esos otros productos en el mercado.

Ahora que sabes cómo reciclar tarjetas de crédito, solo tienes que buscar el punto más cercano en el que depositar la tuya o consultar a tu entidad bancaria si tiene alguna política medioambiental o de reciclaje para sus tarjetas. Tan solo es un pequeño gesto que contribuye a mejorar la vida de tu planeta.

Fuentes: ecocosas.com | sipcards.es | helpmycash.com | transformahogar.com | Fundación Ecolec | Forbes | Ecoticias.com | mejorestarjetasdecredito.es | welivesecurity.com | curiosfera.com | vix.com

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