Los mitos del reciclaje

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Los bulos rondan el trabajo que millones de ciudadanos hacen correctamente: separar para facilitar el reciclaje.

En los tiempos actuales se han vuelto habituales, en muchos ámbitos de nuestro día a día, las fake news. Ayudadas por las redes sociales, las noticias falsas son comunes en todos los ámbitos de nuestra vida. Pero mucho antes que llegara Internet, ya se hablaba de mitos relacionados con el reciclaje. De desconocida procedencia, las fake news también alimentan bulos y rondan el trabajo que millones de ciudadanos hacen correctamente: separar para facilitar el reciclaje. Aquí tenemos los más representativos:

Mito 1. Da igual que separes: al final lo acaban juntando todo

Falso. Es, posiblemente, uno de los mitos del reciclaje más extendidos de todos. Es más que posible que te haya llegado de alguna u otra forma. A través de amigo que conoce un amigo que supuestamente trabaja en una planta de reciclaje, de un familiar, o mediante un video de WhastApp u otras redes sociales.

A día de hoy, los ayuntamientos son los responsables de realizar la recogida de residuos en tu municipio y desde hace más de 20 años tienes, a tu disposición, contenedores de recogida selectiva para vidrio, envases, papel y cartón, materia orgánica y fracción resto. No tiene ningún sentido (aparte de ser flagrantemente ilegal) separar en origen para que después se acabe recogiendo de forma conjunta con un mismo camión.

Sí que es cierto que el engranaje no es perfecto y, a veces, se producen errores. Errores como que un mismo camión vacíe, de forma consecutiva, dos contenedores de diferentes fracciones. Por ello, si detectas este tipo de comportamientos, denúncialos a tu ayuntamiento.

Mito 2. Los camiones llenos de residuos separados en origen van todos al mismo lugar: al vertedero o a la incineradora

Falso. En ello se apoyan los negacionistas: aunque veas diferentes camiones para recoger los contenedores de residuos de la vía pública, da igual, todo va al mismo sitio ya sea el vertedero o a la planta incineradora. Nuevamente, esta afirmación es falsa. Todo lo que acaba depositándose de forma selectiva termina en las plantas de preselección y, en ningún caso, en otra instalación.

Mito 3. Todo lo que se deposita en los contenedores se acaba reciclando

Falso. Cómo bien sabes, los residuos que generas en casa los debes depositar en los contenedores de la vía pública (o mediante el sistema de recogida de residuos que tengas en tu localidad) separado en diferentes fracciones: papel y cartón, envases ligeros, vidrio, materia orgánica y fracción resto.

“Los que nos dedicamos al reciclaje reciclamos lo que se puede reciclar. Pero hay que tener claro una cosa: no somos magos”, se repite de forma constante en el sector de las empresas recicladoras. O, dicho de otra manera: se recicla lo que se deposita correctamente en el contenedor correspondiente. Y es que si echamos un simple vistazo en cualquier contenedor veremos a qué se refieren: tubos fluorescentes en el contenedor de vidrio, ropa y juguetes en el contenedor de envases o vajillas en el contenedor de papel.

¿Qué se hace, pues, con ese residuo una vez llega a las plantas de selección? “Evidentemente, esto tiene que pasar un proceso previo de selección para separar los impropios del residuo reciclable”, aseguran.

Ese fluorescente, ese tetrabrik o esa tubería son los denominados impropios: todo aquello que se deposita en el contenedor que no le corresponde. Pero hay muchos más. Algunos de nivel pro: copas y vasos que no deben ir al contenedor de vidrio sino al contenedor de fracción resto; papel manchado, como las cajas de pizza que terminan en el contenedor de papel cuando deberían ir al contenedor gris; la manguera vieja, que no puede ir al contenedor de envases o el plato roto que también tienen que ir al contenedor gris. 

Mito 4. Cuesta más el reciclaje que fabricar algo nuevo

Depende. Sin duda alguna, el mejor residuo es el que no se genera. Igual de cierto es que son mucho más fácilmente reciclables aquellos residuos monomateriales que los que se componen de diferentes. Por ejemplo, una botella de vidrio será más fácilmente reciclable que un tetrabrik que se forma por una capa de aluminio, una de papel y otra de polietileno. En ocasiones, sí que es cierto que es más rentable (desde el punto de vista económico y ambiental) generar un producto nuevo que reciclarlo. Sin embargo, esta decisión es de la empresa recicladora por lo que deposita el residuo en el contenedor correspondiente para que llegue a la planta de selección.

Mito 5. Los productos reciclados son de menor calidad

Falso. Los productos fabricados con reciclados tienen exactamente las mismas características que si las materias primas extraídas de la naturaleza. De hecho, en algunos casos tienen vidas infinitas, como el vidrio, que se puede reciclar infinitamente sin registrar una merma de calidad. O como el papel y cartón, que se puede reciclar varias veces si se adiciona pulpa de papel virgen. O los plásticos, que correctamente seleccionados, tienen exactamente las mismas características que si se tratara de materia prima virgen.

Los mitos del reciclaje, desafortunadamente, son muchos y variados. Y es que desde que un producto se fabrica hasta que es adquirido por el cliente final puede pasar por decenas de manos, miles de kilómetros, algunos meses y centenares de manipulados. Y por el camino, se difuminan algunas (o muchas) características que dieron lugar a ese objeto. Los mitos sobre el reciclaje posiblemente nunca van a desaparecer, pero antes de difundirlos o darles veracidad, comprueba su fuente y verifícalos

Escrito por Lluís Amengual, divulgador medioambiental, en colaboración con la Fundación Ecolec.

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