El reciclaje de residuos electrónicos, una alternativa a la extracción en yacimientos

Toca pensar en el planeta, en nosotros, y en el futuro que queremos dejar a las nuevas generaciones. Aquí la conciencia de reciclar se impone en todos los campos. También a la hora de fabricar nuevos dispositivos electrónicos o electrodomésticos, que, con bastante asiduidad, hemos convertido en parte esencial de nuestras vidas y solemos cambiar y renovar cada cierto tiempo. Para su elaboración es necesaria la extracción en yacimientos de la tierra, aunque hay una alternativa más barata a través del reciclaje de residuos electrónicos.

Cuando no aprovechamos los materiales recuperables de los residuos electrónicos podemos llegar a perder 55 billones de euros al año.

En primer lugar, es importante saber que los electrodomésticos, ordenadores, móviles y resto de aparatos que tiramos, almacenamos o llevamos a lugares habilitados para su recogida, guardan en su interior cierta cantidad de hasta 60 elementos de la tabla periódica. Muchos de ellos son recuperables y se les puede dar una segunda vida en la fabricación de nuevos dispositivos. Así, por ejemplo, entre estos elementos, se encuentran desde metales preciosos, como el oro, la plata, el cobre, el platino o el paladio; a otros metales más pesados, como puede ser el oro.

Sin embargo, solo alrededor de un 20 % de todo ese montón de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) se recicla en la actualidad, según datos de la Universidad de Naciones Unidas (UNU). Es, pues, el momento de invertir estos porcentajes, que son altamente preocupantes, y empezar a gestionar de una manera más eficiente estos recursos frente a la extracción en yacimientos para conseguir nuevos materiales, que no dejan de ser finitos. ¿Por qué no cambiar de punto de vista y dar uso a toda esta minería urbana?

Hay cifras que avalan este giro hacia el reciclaje. Cuando no aprovechamos los materiales recuperables de los residuos electrónicos podemos llegar a perder 55 billones de euros al año. O que, según otro estudio publicado en la revista Environmental Science & Technology, sale 13 veces más caro extraer de la tierra los minerales para fabricar nuevos dispositivos que obtenerlos a través de minería urbana, es decir, recuperarlos a partir de los usados.

A todo ello se suma que cada vez resulta más barato tirar de la minería urbana. Así, algunas estimaciones hablan de que el coste de recuperar un kilogramo de cobre a partir de residuos electrónicos disminuyó de 6,7 dólares (unos 5,4 euros) en 2010 a tan solo 1,68 dólares (1,4 euros) en el 2015; y de 8438 dólares (6840,7 euros) a 1591 (1289,8 euros) en el mismo periodo en el caso del oro. En contraposición, se ha calculado que el gasto necesario para extraer un kilogramo de cobre en la naturaleza está entre los 0,8 dólares (0.65 euros) y 1,6 dólares (1,3 euros), según el método empleado, y alrededor de 33.404,6 (27081,28 euros) para el oro.

¿Cuántos residuos electrónicos se generan?

Un informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (IUT) asegura que los RAEE generados a nivel mundial superan ya los 50 millones de toneladas. En este sentido, el tubo catódico de un televisor de los de toda la vida, por ejemplo, contiene alrededor de 450 gramos de cobre, más de 250 gramos de aluminio y en torno a medio gramo de oro.

Frente a ello, para producir un ordenador se consume una tonelada de recursos y unos 44,4 kilogramos en el caso de un teléfono móvil de apenas 80 gramos de peso. Más de la mitad son materias primas empleadas en su fabricación, como los llamados “minerales de conflicto” —cuya extracción en yacimientos está controlada por grupos armados o se produce en nefastas condiciones de trabajo—, entre los que figuran el tantalio, el wolframio, el estaño, el oro o el cobalto.

Sin embargo, su coste a través del reciclaje de la minería urbana es mucho más barato y respetuoso con el Medio Ambiente. Sin duda, una opción segura y de futuro para muchas aventuras empresariales en pleno siglo XXI.

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