El exceso de ruido: una amenaza a combatir

El exceso de ruido es uno de los factores que más afecta a la salud pública en las grandes urbes. La contaminación acústica es el abuso de sonido que altera las condiciones normales del ambiente en una determinada zona. En este post te explicamos su origen, qué ciudades tienen los mayores índices y algunas soluciones que, a largo plazo, podrían paliarlo.

El nivel de ruido se mide en decibelios (dB) y el límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “tolerable” no debe superar los 65 durante el día y los 55 durante la noche. Si se sobrepasa se convierte en perjudicial para la Salud. Las principales causas de la contaminación acústica son aquellas relacionadas con las actividades humanas como el transporte, la construcción de edificios, obras públicas o las industrias, entre otras. Según un informe de la Fundación La Caixa, los vehículos a motor son los causantes del 80% de la contaminación acústica, mientras que la actividad industrial representa un 10%, el ferrocarril un 6% y el ocio sólo un 4%.

exceso de ruido
Las principales causas de la contaminación acústica son aquellas relacionadas con las actividades humanas como el transporte, la construcción de edificios, obras públicas o las industrias

¿Cuál es su origen?

Los expertos de la OMS alertan sobre la relación directa que existe entre el exceso de ruido y el aumento de enfermedades, y destacan que, después de la contaminación atmosférica, la acústica es la segunda causa de origen ambiental que provoca más alteraciones en la salud.

Puede generar problemas auditivos (pérdida de audición o pitidos), psicológicos (irritabilidad, estrés, ansiedad o agresividad), fisiológicos, como el aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria o la presión arterial; y otros relacionados con el sueño y el descanso (insomnio, falta de atención, somnolencia durante el día, cansancio o bajo rendimiento).

¿Qué ciudades tienen mayores niveles de contaminación acústica?

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) asegura, además, que España es el país de Europa con mayores índices de ruido, y el segundo del mundo, después de Japón. Por ciudades, el ranking lo encabeza Cantún (China), seguido de Nueva Delhi, Estambul y París, mientras que las menos afectadas por la contaminación acústica son Zúrich, Viena, Oslo y Múnich.

¿Qué podemos hacer para combatir el exceso de ruido?

Una de las primeras opciones es reducir el volumen de tráfico en las grandes ciudades. En París, por ejemplo, han implantado el día sin coches. Así durante un día al mes el 30% de la capital francesa está cerrada al tráfico rodado. Otra propuesta a largo plazo es incrementar el uso del vehículo eléctrico dentro y fuera de las urbes (de quién? / si es una valoración la ponemos en otro párrafo, si seguimos hablando de París lo dejamos así). Este tipo de vehículos hace muy poco ruido y es muy respetuoso con el Medio Ambiente.

A todo ello hay que sumar una campaña de concienciación ciudadana para reducir los decibelios y acabar con esta amenaza que perjudica el bienestar de las grandes ciudades en el siglo XXI. Todo un reto que debemos afrontar individualmente en nuestro día a día, y también de manera coordinada con las instituciones y entidades.

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